“¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su bien y su mal? La vida de un hombre dura cien años a lo más: como una gota del mar frente a la eternidad. Por eso el Señor es paciente con ellos y derrama sobre ellos su misericordia. El ve y reconoce qué miserable es su fin, y por eso multiplica su perdón. El hombre sólo tiene misericordia de su prójimo, pero el Señor es misericordioso con todos los vivientes. Él reprende, corrige y enseña, y los hace volver como el pastor a su rebaño.”
Ecli 18, 1-13.
